La noche del Rumiñahui se transformó en un verdadero escenario musical cuando el artista Carlos Vives pisó el escenario para deleitar al público quiteño. Según lo relatado por la prensa local, el evento se vivió con mucha energía, donde los acordeones y las voces de los asistentes crearon una atmósfera festiva inolvidable.
La velada comenzó con la apertura del telón a cargo del grupo bogotano Aterciopelados, quienes prepararon el terreno para lo que vendría después. Ya sobre las 22:00, llegó el momento esperado por la multitud: la entrada oficial de Vives, quien arrancó su presentación interpretando el clásico 'Quiero casarme contigo', logrando conectar inmediatamente con la audiencia.
La crítica especializada y los medios de comunicación han destacado cómo el artista logró que Quito bailara al ritmo de sus canciones más emblemáticas. La fusión entre la música vallenata y la pasión del público ecuatoriano fue el hilo conductor de una noche que quedó grabada en la memoria de quienes presenciaron el espectáculo.