La cantante Ariana Grande no se quedó callada ante el uso que ha hecho su música con fines políticos. Según se reporta, la artista arremetió contra el equipo de Donald Trump tras descubrir que utilizaban su tema 'We can't be friends' en la plataforma TikTok para atacar a mujeres transgénero.
Frente a esta situación, la intérprete no dudó en pedir la inmediata retirada de la canción de esas publicaciones. La crítica se centra en cómo una pieza musical propia está siendo instrumentalizada para generar controversia y hostigamiento hacia un sector específico de la población, algo que claramente no va con la intención original del arte.
Este incidente pone de manifiesto la tensión entre el mundo del entretenimiento y los movimientos políticos actuales. Mientras las figuras públicas buscan conectar con su audiencia a través de sus obras, el uso indebido de estos contenidos en redes sociales puede derivar en conflictos públicos que afectan tanto a la imagen del artista como al debate social.